Emociones difíciles de expresar
Cuando los enfados, la tristeza o los miedos se repiten y cuesta entender qué necesita el niño.
01 / PSICOLOGÍA INFANTIL
Acompañar la infancia empieza por mirar con curiosidad lo que un niño todavía no sabe explicar.
Hablar de lo que os preocupa
CRECER ES APRENDER A SENTIR
Durante la infancia se descubren emociones, límites y nuevas formas de relacionarse. Ese aprendizaje no siempre es sencillo, y cada niño lo vive de una manera distinta.
El juego, los gestos y la relación con las personas cercanas pueden ayudar a comprender su experiencia. Escuchar no consiste únicamente en preguntar: también implica observar el contexto y dar espacio a su forma de expresarse.
CUÁNDO PLANTEARSE PEDIR APOYO
No hace falta tener un diagnóstico para pedir orientación. Estas situaciones son motivos para conversar, no etiquetas clínicas.
Cuando los enfados, la tristeza o los miedos se repiten y cuesta entender qué necesita el niño.
Si las transiciones o las nuevas rutinas generan malestar y la familia necesita comprender cómo acompañarlas.
Cuando jugar, compartir o relacionarse se convierte en una fuente frecuente de tensión.
Si no sabéis cómo responder a lo que ocurre, también hay espacio para vuestra incertidumbre.
MI FORMA DE ACOMPAÑAR
Mi punto de partida es conocer al niño y su entorno, utilizando un lenguaje que pueda comprender y respetando su manera de relacionarse. El juego y la expresión pueden abrir espacios de encuentro.
Madres, padres y otras figuras de cuidado aportan una parte importante de la historia. Su participación se acuerda según las necesidades, con espacio para escuchar sus preguntas y pensar cómo trasladar el cuidado al día a día.
MODALIDADES DE CONSULTA
Os acompaño de forma presencial y a domicilio en la zona de Alicante, y online en toda España. Podemos hablar de vuestra situación y valorar juntos qué modalidad se ajusta mejor a vuestras necesidades.
La modalidad, la disponibilidad y las condiciones se acuerdan directamente conmigo antes de la primera sesión.
Contacta conmigoCÓMO PUEDE EMPEZAR EL CAMINO
La familia puede compartir brevemente qué está pasando y qué le gustaría comprender, sin enviar información clínica por el primer mensaje.
Una conversación inicial permite situar las dificultades, las relaciones y los recursos que ya existen alrededor del niño.
Se valora qué acompañamiento puede encajar y cómo participarían el niño y las personas que lo cuidan.
El formato, la frecuencia y la participación de cada persona se acuerdan después de conocer la situación. No se presupone un tratamiento concreto.
PREGUNTAS QUE PUEDEN SURGIR
También hay espacio para preguntar antes de empezar.
Si algo os preocupa o interfiere de forma persistente en su vida cotidiana, podéis pedir una primera orientación. Una página web no permite valorar una situación individual.
Es útil hablar con palabras sencillas y acordes a su edad. Podéis consultar cómo presentar el encuentro sin transmitir que el niño es el problema.
La mirada de la familia es importante. La participación concreta se acuerda tras conocer la situación, teniendo en cuenta las necesidades del niño.
No se puede anticipar sin una valoración. Los objetivos, el formato y la continuidad se conversan de manera individual.
UN PRIMER PASO, A VUESTRO RITMO
Si os preocupa cómo está viviendo esta etapa, podéis dar un primer paso y consultar qué tipo de apoyo tendría sentido para vuestra familia.
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